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Salmonellosis

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Salmonela

Jaime Saravia Gómez, MD

DEFINICIÓN

Las Salmonellosis constituyen un grupo de infecciones producidas por bacterias del género Salmonella, adquiridas por la ingestión de alimentos o bebidas contaminados; se caracterizan por estado febril asociado a manifestaciones gastrointestinales, diarrea y dolores abdominales, moderados o severos.

 

ETIOLOGÍA

El género Salmonella está constituido por numerosas especies cuya clasificación y taxonomía ha sido objeto de varias modificaciones y cambios. Hasta hace pocos años la más utilizada fue la basada en la serotipificación de Kauffmann y White, que tenía en cuenta los antígenos flagelares H y los antígenos O (polisacáridos de los lipopolisacáridos) e incluía mas de 2.440 serotipos. Recientemente se ha propuesto una clasificación más simple, en 2 especies: Salmonella bongori y Salmonella enterica, ésta última a su vez dividida en varios subgrupos o subespecies (I, II, III, etc.), cada uno de ellos con numerosas serotipos. La S. enterica subgrupo I, reúne todas las salmonellas aisladas de seres humanos y animales de sangre caliente, incluida la Salmonella typhi. Los otros subgrupos reúnen los serotipos de animales de sangre fría o del medio ambiente. Los gérmenes anteriormente designados como S. arizona, ahora pertenecen a la S. enterica subgrupo III. La S. bongori parece ser la predecesora de la S. entérica pero le faltan en el genoma los SPI. Mientras se dispone de una clasificación definitiva y estable nos acogeremos a la de Kauffmman-White. En general, los diferentes síndromes han sido asociados a determinados serotipos así:

En nuestro medio las S. typhi y paratyphi continúan siendo las más frecuentemente identificadas.

EPIDEMIOLOGÍA

Las salmonellosis constituyen una causa importante de enfermedad diarreica en los seres humanos. La Salmonella typhi y la S. paratyphi colonizan únicamente a los humanos, lo cual hace necesaria para la transmisión la presencia de casos humanos o de portadores crónicos. Las salmonellosis no-typhi se presentan básicamente como resultado de la ingestión de alimentos de origen animal contaminados con estos microorganismos. La fiebre tifoidea se observa con mayor frecuencia en los países en desarrollo, donde hay rápido crecimiento de la población, aumento de la urbanización, manejo inapropiado de desechos y fuentes de agua potable inadecuadas. La disminución de los casos o la erradicación de la infección están directamente relacionadas con el saneamiento ambiental y con el adecuado tratamiento del agua. Como las salmonellas se encuentran en diversos hospederos animales, incluidos los insectos, reptiles, anfibios, pájaros y mamíferos, la infección es una zoonosis que puede ser adquirida por el contacto directo con animales. Algunos serotipos específicos han estado ligados a ciertos alimentos o exposiciones. Un ejemplo lo constituyen los brotes de infección por Salmonella serotipo Enteritidis, que han estado asociados a la ingestión de huevos crudos, mal cocinados. Las infecciones por salmonella continúan siendo una causa importante de enfermedad, especialmente en niños.


FACTORES PREDISPONENTES A LAS INFECCIONES POR SALMONELLA

I. Gastrointestinales

a. Aclorhidria

b. Uso previo de antibióticos

c. Medicamentos que disminuyen la motilidad

II. Sistémicos

a. SIDA.

b. Linfomas.

c. Anemias hemolíticas (sobrecarga de hierro).

d. Lupus eritematoso sistémico.

e. Uso de corticoides.

f. Trasplante de órganos.

g. Deficiencias congénitas de interferón y de interleuquina 12 ó sus receptores.

h. Schistozomiasis.

Ciclo de vida de Salmonella
Ciclo de vida de Salmonella

ATENCIÓN PREHOSPITALARIA

El objetivo debe ser mantener al paciente en reposo con hidratación y equilibrio hidroelectrolítico adecuados, lo cual puede hacerse por vía oral. No debe administrarse aspirina por el riesgo de producir hipotermia profunda o hipotensión. Para el control de la fiebre se aconseja utilizar el acetaminofén. El uso de antidiarreicos debe hacerse con cautela, pues la falta de motilidad intestinal puede llevar a perforación intestinal.


CRITERIOS DE REFERENCIA

El paciente con formas no complicadas de salmonellosis, puede ser tratado en forma ambulatoria, controlando las manifestaciones diarreicas

y evitando la deshidratación. Cuando en las gastroenteritis aparezcan signos de compromiso sistémico o deshidratación avanzada, el paciente se debe enviar a un servicio de urgencias con el objetivo de mantener hidratación y equilibrio electroliticos adecuados, evitar otras complicaciones y realizar exámenes de laboratorio complementarios. Cuando en el curso de la fiebre tifoidea aparezcan signos de shock o de compromiso severo del estado mental, se requiere atención en una unidad de cuidados intensivos; lo mismo debe hacerse si aparecen signos de perforación intestinal o enterorragia. En los portadores crónicos se deben evaluar las posibilidades de patología biliar y decidir sobre las indicaciones quirúrgicas.


PREVENCIÓN

Las medidas básicas para protección contra las salmonellosis, incluídas la fiebre tifoidea y la gastroenteritis, son evitar el consumo de alimentos o bebidas con riesgo de estar contaminados y en el caso particular de la tifoidea, la vacunación a quienes viajan a regiones endémicas.

 

Vacunación: se recomienda para viajeros que van a regiones donde la fiebre tifoidea es endémica. Hay dos tipos de vacunas, una oral y otra para administración parenteral, que deben ser administradas entre 1-2 semanas antes del viaje. La vacuna oral requiere refuerzo cada 5 años y la parenteral cada 2 años. Las vacunas existentes se usan para la prevención de la fiebre tifoidea pero no para la de otras salmonelosis.


MÉTODOS DE DIAGNÓSTICO

Dadas las diversas manifestaciones clínicas, la confirmación del diagnóstico requiere métodos microbiológicos que permitan el aislamiento e identificación del microorganismo, así como pruebas serológicas que permitan la tipificación de los mismos o el reconocimiento de anticuerpos específicos en el suero de los pacientes.


  • Hemocultivo: se utilizan medios selectivos. Son el procedimiento de elección para el diagnóstico de la fiebre tifoidea, de la bacteremias y de algunas formas extraintestinales. En la fiebre tifoidea son especialmente útiles durante la primera semana.
  • Mielocultivo: el cultivo del aspirado de médula ósea se considera como el mejor método para el aislamiento de Salmonella en fiebre tifoidea y paratifoidea. Aunque el procedimiento produce molestia transitoria, en general es bien tolerado y los cultivos son rápidamente positivos. Debe ser practicado por personal con experiencia. 
  • Coprocultivo: es el método indicado para el diagnóstico de la gastroenteritis. En la fiebre tifoidea puede ser positivo desde el comienzo de la infección aunque su máxima positividad, en pacientes no tratados se observa hacia la 3° semana. Es particularmente útil para el control post-tratamiento de los pacientes y para detectar los portadores crónicos.
  • Cultivo de bilis duodenal: obtenida por aspiración o utilizando un dispositivo en cápsulas de gelatina “string test”. No es superior al hemocultivo y con certeza no supera la asociación del hemocultivo con el coprocultivo.
  • Urocultivo: su valor diagnóstico es muy limitado.

La salmonella también puede ser aislada de otros productos como las manchas rosadas, la secreción bronquial, el líquido articular, etc.


DIAGNÓSTICO SEROLÓGICO

Reacción de seroaglutinación (Widal): es de poco valor como prueba diagnóstica. En la infección no tratada sólo cerca de 50% de los pacientes pueden tener un aumento significativo de las aglutininas contra el antígeno “O”. Las aglutininas H no tienen valor diagnóstico aunque puedan observarse títulos elevados

de ellas.


Otros

En estudios epidemiológicos se utilizan las pruebas de fagotipificación de susceptibilidad contra los antimicrobianos y el perfil plasmídico, las cuales han demostrado ser útiles y complementarias para el estudio de cepas aisladas de alimentos o de aguas contaminadas y en brotes de salmonellosis en las cuales se requiere establecer una fuente común de infección.

TRATAMIENTO

En la terapéutica de la fiebre tifoidea, de fiebres entéricas y las salmonellosis no tíficas, se deben considerar los siguientes aspectos:

1. Tratamiento sintomático o medidas de soporte.

2. Tratamiento específico con antimicrobianos.

3. Tratamiento de las complicaciones.

4. Tratamiento de los portadores crónicos.

5. Tratamiento de los pacientes con SIDA.


TRATAMIENTO SINTOMÁTICO O MEDIDAS DE SOPORTE

En pacientes o huéspedes normales la gastroenteritis, que en la mayoría de los casos es una condición autolimitada, no requiere administración de antibióticos pero sí de líquidos y electrolitos. El promedio de duración de la diarrea es de 7,2-8,8 días y no se modifica por la terapéutica.


TRATAMIENTO ANTIMICROBIANO

Las quinolonas o fluoroquinolonas constituyen en la actualidad la medicación de primera elección en el tratamiento de la fiebre tifoidea, administradas por vía oral o por vía parenteral IV. han demostrado ser muy activas contra la mayoría de las Salmonellas, incluída la S.typhi. Ciprofloxacina. 500 mg 2 veces al día, oral o IV, durante 10 días, puede ser una buena alternativa. Debe, sin embargo, tenerse en consideración, la aparición de algunas cepas resistentes

a este grupo de antibióticos. El sulfametoxazol-trimetoprim puede ser utilizado para el tratamiento de la fiebres entérica; sin embargo, sus resultados son variables. Dosis: 5 mg/kg/día, cada 6 horas, por 10-14 días.


Las cefalosporinas de 3a generación, en particular la ceftriaxona, se consideran también buena alternativa para el tratamiento de la fiebre tifoidea en dosis de 2g/día IV, por 10- 14 días. El cloramfenicol, anteriormente considerado como el tratamiento de elección, actualmente sólo se considera como una alternativa para el tratamiento de cepas sensibles; tiene buena difusión tisular y bajo costo. El inconveniente del cloramfenicol es su toxicidad hematológica, caracterizada por depresión medular relacionada con la dosis. Más rara y de mayor gravedad es la pancitopenia o aplasia medular diosincrásica. Los pacientes con gastroenteritis que están en alto riesgo de complicaciones o tienen diarrea sanguinolenta y fiebre deben ser tratados con una fluoroquinolona por 5 días. También se recomienda tratar a los pacientes mayores de 65 años debido a la alta mortalidad en estas personas.


TRATAMIENTO DE LAS COMPLICACIONES

Recaídas: en la fiebre tifoidea se recomienda seguir un esquema similar al del episodio agudo y la colecistectomía como medida complementaria. 


Enterorragia: se puede observar en 3-10% de los pacientes; según el volumen perdido, se trata con transfusión de glóbulos rojos y líquidos parenterales.

Perforación: es la más grave de las complicaciones; usualmente aparece alrededor de la tercera o cuarta semanas, se puede observar en 3% de los casos. Requiere administración de otros antibióticos como los aminoglucósidos, las cefalosporinas antipseudomonas, el metronidazol y medidas interdisciplinarias para el control del choque séptico.

Abscesos: cuando aparecen es necesario drenarlos quirúrgicamente.


El tratamiento de las formas extraintestinales focales frecuentemente requiere tratamiento quirúrgico y antibióticos. Las infecciones extraintestinales mas frecuentes son las infecciones endoteliales y la meningitis. Los aneurismas micóticos, la mayoría de las veces se localizan en la aorta infrarrenal, pero pueden observarse también en la aorta torácica o en otras de las grandes arterias. Los aneurismas micóticos deben ser resecados; de otra forma la bacteriemia recurrirá y el aneurisma puede romperse. La terapéutica médica sola tiene mortalidad elevada, pero puede ser la única alternativa cuando está comprometido el arco aórtico.

Las meningitis se trataban con cloramfenicol hasta que aparecieron las cefalosporinas de tercera generación, como la ceftriaxona. Aunque no se dispone de estudios controlados, estas cefalosporinas tienen CIM (Concentración Inhibitoria Mínima) muy bajas que permiten niveles adecuados en el LCR. El tiempo de tratamiento recomendado es de 4-6 semanas, salvo cuando son producidas por bacterias resistentes.


TRATAMIENTO DE LOS PORTADORES

Se utilizan varios antibióticos,  entre ellos las quinolonas, la ampicilina, el sulfametoxaxoltrimetoprim. Adicionalmente es necesario

practicar la colecistectomía.


TRATAMIENTO DE LOS PACIENTES CON SIDA

Los pacientes con SIDA, que presenten un primer episodio de bacteriemia deberán recibir tratamiento parenteral IV durante una o dos semanas y luego continuarlo por vía oral con una quinolona, como ciprofloxacina, para erradicar la salmonella y disminuir el riesgo de bacteremia recurrente. Las quinolonas y la zidovudina tienen efecto sinergístico contra la Salmonella. La asociación de los dos medicamentos podría reducir en forma significativa la infección recurrente por este microorganismo.

SALMONELLOSIS
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FISIOPATOLOGÍA

La fiebre tifoidea, producida por la Salmonella typhi, es una infección exclusiva del hombre. Al no ser posible reproducirla en ninguna otra especie animal, son difíciles los estudios experimentales sobre su patogenia y los datos conocidos corresponden a estudios realizados en voluntarios humanos. 

 

Las salmonellas son bacterias invasoras que penetran por la vía oral, deben superar varias barreras o líneas de defensa naturales para finalmente localizarse en el ileon terminal y el colon proximal. La primera barrera es la acidez gástrica; sin embargo, las salmonellas tienen capacidad de adaptarse a ésta y pueden sobrevivir a pH de 4,0. Además, deben evitar la lisis por las sales biliares, desplazarse a lo largo del intestino, competir con la flora endógena e invadir las células epiteliales intestinales. Son más susceptibles los individuos con aclorhidria y quienes ingieren antiácidos.

Después de pasar el estómago las salmonellas llegan al intestino delgado donde interactúan con las células de la pared intestinal. Los péptidos catiónicos antibacterianos, secretados por las células de Paneth del intestino delgado podrían representar una importante segunda línea de defensa contra salmonella y otros patógenos. Un pequeño porcentaje de pacientes desarrolla colitis, la cual es indistinguible clínica y radiológicamente de la colitis ulcerativa, pero patológicamente distinta. Si las defensas del huésped no controlan la infección, la salmonella se disemina a los ganglios linfáticos mesentéricos y luego al hígado y bazo. Para evadir con éxito todas estas barreras, las salmonellas han desarrollado mecanismos específicos. La capacidad de la Salmonella para sobrevivir dentro de los macrófagos probablemente es esencial en la patogenia de la fiebre tifoidea y en la diseminación de los gérmenes a la circulación sistémica a través del conducto torácico. Finalmente los gérmenes son captados por los macrófagos tisulares en la medula ósea, el bazo y las placas de Peyer. Los mecanismos por los cuales las salmonellas no-tiphy producen la gastroentritis permanecen oscuros a pesar de los extensos estudios sobre la patogenia de las infecciones por salmonella.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

Se pueden agrupar en cuatro grandes síndromes clínicos:

1. Gastroenteritis.

2. Bacteremia.

3. Fiebres entéricas.

4. Infecciones localizadas.


GASTROENTERITIS

Es la más común de las infecciones por salmonella. Clínicamente es indistinguible de las gastroenteritis producidas por otros patógenos gastrointestinales. Casi todos los serotipos de salmonella del grupo 1 pueden producir la gastroenteritis. Los más frecuentemente aislados son S. typhimurium, S. enteritidis y S. newport. Aproximadamente 48 horas después de la ingestión del alimento o el agua contaminados, se inicia un cuadro de dolor abdominal, acompañado de vómito y diarrea que pueden variar en intensidad y volumen, usualmente en cantidad moderada y acompañada de sangre o moco y de tenesmo rectal. En la mayoría de los casos hay fiebre entre 38° y 39°C. Pueden

aparecer otros síntomas generales como cefalea y mialgias. En individuos inmunocompetentes, la gastroenteritis usualmente se autolimita al cabo de 4-8 días. Ocasionalmente requiere rehidratación parenteral y hospitalización. Los pacientes con otras condiciones patológicas concomitantes, como inmunosupresión por SIDA, enfermedad inflamatoria del intestino, cáncer, trasplantes o desnutrición pueden desarrollar cuadros severos de gastroenteritis acompañados de bacteriemia. También el cuadro es más severo en los niños y los ancianos.


Después de la resolución de la gastroenteritis el promedio de duración como portador de la Salmonella no-typhi en las heces es de 4-5 semanas. Esto sin embargo, depende de las especies. En los neonatos se ha observado la tendencia a ser portadores por tiempos prolongados, hasta 6 meses.


FIEBRES ENTÉRICAS – FIEBRE TIFOIDEA

Dentro de las fiebres entéricas, la fiebre tifoidea es la más conocida y la más severa. Es producida por la Salmonella typhi. Síndromes menos severos conocidos como fiebre paratifoidea, son producidos por las S. paratyphi A y C. La fiebre tifoidea es una enfermedad grave, caracterizada por cuadro clínico de fiebre, postración, cefalea y manifestaciones gastrointestinales que incluyen dolor abdominal difuso y estreñimiento o diarrea. Tiene un período de incubación de 21 días (10 en promedio) y sus manifestaciones clínicas en los pacientes no tratados específicamente es clásico dividirlas en semanas o septenarios, que de acuerdo a su evolución pueden describirse así:

Un primer período o período inicial de aproximadamente una semana, caracterizado por la aparición de fiebre progresiva y escalonada asociada a cefalea intensa, anorexia y astenia.

• El segundo período corresponde a la 2a y 3a semanas. Los síntomas se acentúan y la fiebre se estabiliza y es continua. La cefalea permanente no cede a los analgésicos convencionales, el estado de conciencia se altera y el paciente entra en un estado de sopor (tiphus). Con frecuencia se observan signos meníngeos, presenta diarrea intensa y aparecen signos de deshidratación. En la piel del tronco en 30% puede observarse lesiones maculo papulosa de color salmón, conocidas como manchas rosadas. Este rash puede ser difícil de observar especialmente en los individuos de piel oscura. El examen del abdomen muestra dolor a la palpación, distensión y peristaltismo aumentado. En 50% de los casos se puede observar hepatoesplenomegalia.

• El tercer período es el estadio de declinación en el cual la fiebre empieza a disminuir en forma progresiva. Sin antibióticos la enfermedad se resuelve en aproximadamente cuatro semanas, pero persisten debilidad intensa, astenia y pérdida de peso que pueden prolongarse por varias semanas.


Con el tratamiento antibiótico apropiado, la fiebre se resuelve en 3-5 días. La severidad depende del estado inmunológico, de la duración de la enfermedad antes de establecerse el diagnóstico, de la edad o de la asociación con otras enfermedades. La infección no tratada oportunamente puede tener complicaciones severas como son la hemorragia masiva y la perforación intestinal. La antibioticoterapia oportuna ha cambiado en forma significativa la evolución y el pronóstico de la fiebre tifoidea. Las fiebres paratifoideas presentan un síndrome parecido pero de menor severidad.


BACTEREMIA E INFECCIÓN VASCULAR

La mayoría de los serotipos de Salmonella del subgrupo I pueden producir bacteremias primarias (hemocultivos positivos en ausencia de diarrea) e infecciones extraintestinales. Sólo unas pocas se consideran altamente invasoras;

dentro de ellas están la S. choleraesuis y la S. dublin. Muy próximas están todas las S. typhimurium y S. enteritidis. Mientras la S. choleraesuis puede producir bacteremias en huéspedes previamente sanos, las otras salmonellas requieren o están asociadas a estados de inmunosupresión o anemias hemolíticas. Es importante saber si la bacteremia es sostenida y de alto grado (más de 50% de hemocultivos positivos), porque estas bacteremias sugieren infección vascular. La salmonella parece tener especial afinidad por los tejidos endoteliales y la infección de la aorta asociada a fístula aorto-duodenal es una condición bien conocida. La infección por salmonella de los grandes vasos lleva a la formación de aneurismas micóticos.


FORMAS LOCALIZADAS

La anemia de células falciformes es la causa más frecuentemente asociada a la osteomielitis por salmonella. La endocarditis es muy rara en la fiebre tifoidea y sólo se describe en 0,3% de todas las salmonellosis. Las meningitis por Salmonella se presentan en niños menores de un año.


SALMONELLOSIS Y SIDA

Los pacientes con SIDA tienen incidencia de bacteremia por salmonellas no-typhi mayor que quienes no tienen la infección. Se calcula que el riesgo en los portadores del VIH aumenta entre 20 y 100 veces, con más posibilidades que en las personas normales de causar infección invasora muy grave, como diarrea fulminante, enterocolitis aguda, ulceración rectal, bacteremia recurrente e incluso la muerte a pesar de la terapia. Por razones no conocidas, el SIDA no aumenta el riesgo de infección por Salmonella typhi. Los CDC (Atlanta) incluyeron la salmonellosis recurrente dentro de los criterios diagnósticos del SIDA. Sin embargo, las salmonellosis no-typhi ha disminuido en los últimos años debido al uso de la zidovudina en el tratamiento antiretroviral y al de sulfametoxazol-trimetoprim en la prevención de la neumonía por el P. carinii. La zidovudina a concentraciones terapéuticas tiene actividad contra la salmonella.


PORTADORES CRÓNICOS

Son aquellos individuos en quienes después de la enfermedad clínica, persiste por meses e inclusive por años la eliminación de salmonellas en las heces. Epidemiológicamente son de particular importancia en la transmisión de la enfermedad. Solo un pequeño porcentaje (0,2-0,6%) de los pacientes con salmonella notífica pasa a portadores crónicos, mientras que de los infectados con S. typhi aproximadamente 1-4% serán portadores crónicos. El diagnóstico se hace por coprocultivos seriados o por cultivo de bilis obtenida del duodeno. La condición de portador crónico ocurre mas frecuentemente en mujeres y en personas que tienen alteraciones de las vías biliares, especialmente presencia de cálculos.




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