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Pitiriasis versicolor

Pitiriasis
Pitiriasis

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


A. Martínez Roig

CONCEPTO

Es una infección superficial de la piel, crónica y habitualmente asintomática, producida por una levadura del género Malassezia, componente habitual de la flora cutánea, en especial a partir de la pubertad.

 

CLINICA

Se localiza de forma preferente en parte superior del tórax, espalda con extensión hacia la raíz de los miembros superiores y cuello (Figura 12) , en los lactantes es poco frecuente y tiene la característica de poder localizarse en cara y cuello. Son pequeñas manchas uniformes, planas, ovaladas, escamosas y confluentes. El color varía según la constitución del paciente y la exposición al sol, entre el amarillo parduzco y el marrón en las formas hipercrómicas, aunque existen formas hipocrómicas. Su raspado da lugar al despegamiento de escamas,

con visualización de epidermis sonrosada. Puede ser discretamente pruriginosa.

 

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

El diagnóstico diferencial de la pitiriasis versicolor incluye procesos como el eritrasma, la pitiriasis alba, la dermatitis seborreica, la pitiriasis rosada de Gibert, las tiñas de piel lampiña, la sífilis secundaria y la papilomatosis confluente reticulada de Gougerot-Carteaud.

 

En caso de duda, la observación con luz de Wood o el estudio microscópico de las escamas de raspado u obtenidas mediante la técnica de cello (pegando una cinta adhesiva transparente sobre una de las máculas, despegándola y pegándola sobre un portaobjetos)

permite identificar fácilmente las esporas e hifas de la Malassezia sp. y establecer el diagnóstico de pitiriasis versicolor con seguridad.

 

TRATAMIENTO

De entrada conviene eliminar los factores favorecedores o desencadenantes de la pitiriasis versicolor (sudoración excesiva, altas temperaturas, exceso de humedad, tratamientos concomitantes con corticoides, etc.). El tratamiento tópico clásico se llevaba a cabo con agentes queratolíticos, como el sulfuro de selenio, el azufre o el propilenglicol. En la actualidad, los antifúngicos tópicos son menos irritantes y más eficaces. Se emplean con eficacia parecida el piritionato de zinc, la ciclopiroxolamina, la terbinafina y los derivados azólicos, como el ketoconazol en soluciones, geles y champúes.

 

Se recomienda aplicar estos productos diariamente y mantener el tratamiento durante 3-4 semanas. En casos intensos y con lesiones recurrentes se puede recurrir a tratamientos cortos con estos antifúngicos por vía oral, que lógicamente son más eficaces. Los fármacos más utilizados por vía oral son el ketoconazol, con un porcentaje alto de curaciones incluso con una única dosis oral de 400 mg, y el itraconazol, con una dosis total de 1.000 mg, repartida a lo largo de cinco días.

 

 

 

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